Monday, March 20, 2006

El "tsunami" de RTVE

El Plan de Saneamiento y Futuro que la dirección de RTVE y la SEPI ultiman trae tanto a sindicatos como a directivos de cabeza. Incluso se le ha bautizazo bajo el nombre de “tsunami”, por el revuelo que está causando entre los trabajadores, que tras saber que el plan incluía el despido del 44% de la plantilla, no han parado de expresar su disgusto ante esta medida.

El plan anuncia una reducción considerable de las emisiones territoriales y el cierre de Radio 4 por su baja rentabilidad. Frente a estas cifras son dos las opiniones que se enfrentan: por un lado, la SEPI afirma que ningún trabajador será despedido, sino que “todo se hará mediante jubilaciones anticipadas y bajas justificadas”; por otro lado, los sindicatos se niegan a ceder ante lo que ellos llaman un abuso, y han llegado a convocar una huelga para el día 4 de abril.

Es cierto que RTVE no obtiene buenos resultados. No se entiende cómo contando con dos fuentes de financiación y, por lo tanto, con bastante dinero para planificar su programación, existe tal agujero económico (7.551 millones de euros). Muchos atribuyen su baja rentabilidad a la poca capacidad de adaptación ante los cambio que poco a poco ha ido sufriendo el país; otros, a una mala gestión. Todos estamos de acuerdo en que algo hay que hacer para obtener mayores beneficios. Puede que sea inevitable una reducción de plantilla, como se hace en toda empresa cuando las cosas no van bien, pero un 44% parece demasiado.

Los cambios son necesarios, pero quizá el mayor cambio que se necesite es el de asumir que, como medio de comunicación público, tiene unas funciones claras que deberían primar sobre el resto. Tiene la labor de contribuir a la formación de los espectadores, y como televisión del estado debería garantizar una mínima pluralidad en los medios ofreciendo una programación diferente de la del resto de cadenas. Tal como dice el Estatuto de Radiodifusuión y Televisión, la cadena pública tiene que “favorecer la educación y la difusión intelectual y artística”, y muy a nuestro pesar, si miramos la programación, no encontramos suficientes programas que sustenten estos objetivos. Una parrilla que cumpla con su responsabilidad social puede ser el principio de la solución. La reducción de las emisiones propias en las comunidades autónomas y el cierre de Radio 4, no deben ser la única salida.

El problema que se presenta ante RTVE es bastante serio y todas las posibilidades tienen que ser consideradas, pero seguir con el empeño de competir con el resto de las cadenas privadas igualando los contenidos a su nivel, no es el camino. El Plan de Saneamiento también hace referencia a este asunto anunciando la creación de “un nuevo modelo de programación que potencia y mejora el servicio público”. Con el tiempo comprobaremos que entienden por servicio público y si este nuevo modelo trae consigo la solución.


  • Notas de Prensa sobre el Plan de Futuro de RTVE

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